Sobre mí2021-11-21T13:10:49+01:00

 

Soy Ana Bárbara

Una mujer que cree que todo es posible.

Mamá de un pequeño príncipe que me tiene enamorada  y una princesita de 11 años de la que me siento inmensamente orgullosa.

Pero no sólo soy eso, también soy esposa, hija, hermana, prima, amiga… y soy inmensamente feliz.

Alguien dijo una vez: La felicidad no es un destino, es la actitud con la que se viaja por la vida. Y Yo viajo con mi maleta cargada de ilusión y gratitud.

Desde niña mi pasión ha sido la decoración, siempre ha formado parte de mi vida, ahora esa pasión comparte mi corazón con el Feng Shui, el desarrollo personal y la metafísica china.

Y aquí estoy ayudando desde el 2013 a que las celebraciones sean lo más bellas posibles y ahora haciendo que tengan la mejor energía para conseguir bienestar y felicidad en ellas.

El Feng Shui ha transformado mi vida y por ello quiero ayudarte a transforma la tuya.

Me he formado con los mejores maestros de Feng Shui clásico, he estudiado una una todas las escuelas del Feng Shui clásico para poder conocer a fondo que ofrecen cada, poder desgranar los beneficios de cada una de ellas para utilizar la más conveniente y favorable para cada persona según su perfil energético porque el Feng Shui es muy personal, cada persona es única y tiene unas necesidades y una energía diferente.

Y como creo que siempre se puede mejorar y yo quiero dar lo mejor de mi, a día de hoy continuo especializando mi formación en Feng  Shui, diseño de interiores, decoración emocional, desarrollo personal, mindset, PNL… y todo lo que me permita ofrecerte lo mejor de mi.

               

¿Quieres que  te cuente como podemos armonizar tu vida?
¿Quien es Amber?2020-05-24T16:30:59+01:00
 Buenos días!!!
Soy Ana Bárbara.
No me había presentado como es debido.
Una gran amiga me dijo no hace mucho que no está bien que no me presente. La misma que me ha regañado por no contar a nadie como restauro los muebles y creo de forma artesanal las decoraciones para cada boda. 
Y como yo sigo los consejos de las personas a las que quiero pues aquí estoy.
Tengo 44 años, un marido al que adoro y me adora (un auténtico privilegio) y dos hijos maravillosos que me costó mucho esfuerzo que estuviesen en este mundo. Pero lo conseguí y aquí están. Por eso les repito constantemente que en la vida se puede conseguir todo lo que uno se propone. Ellos son el mejor ejemplo.
Mi pasión desde muy niña es la decoración. Adoro crear espacios y embellecerlos. Cada proyecto nuevo me emociona y no puedo parar de imaginar y crear. Me pasaría el día entero leyendo sobre decoración, protocolo, flores… Y formándome, pintando, restaurando, diseñando… Pierdo la noción del tiempo cuando estoy en ello.
Creo firmemente que cada espacio tiene que reflejar la personalidad de la persona que vive en él y en el caso de los eventos, para mí, es cómo tú casa ese día. Por eso no me valen las decoraciones y los muebles estándar y decidí crear los míos e ir adaptándolos a cada persona.
Pero hoy no era para hablar de mi forma de trabajar sino de mí lo que ocurre es que mi profesión es mi afición. Por eso disfruto cada mañana cuando me levanto y cada día pienso que lo mejor está por venir. Tras más de 10 años ejerciendo en lago que me frustraba mucho y siendo un auténtico martirio ir trabajar, considero que mi vida es ahora maravillosa.
Aunque no todo ha sido un camino de rosas. He sufrido mucho, me arruiné por el camino y he llorado más que reído estos últimos años.Pero aquí estoy cómo el AVE FENIX, resurgí de mis cenizas y cómo les digo a mis hijos nada es imposible, sólo hay que dar el primer paso. Ya sé que todo esto no se suele contar pero porque ocultarlo si forma parte de mi vida.
Cuando inicias un proyecto no basta sólo con ilusión hay muchas más cosas muy pero muy importantes, comenzando por quererte y saber que te hace diferente y a quién puedes ayudar y cómo.
Yo tardé más de 6 años en a prender una lección tan sencilla como la vida. Y  aquí estoy ahora al frente de Amber Events, disfrutando del camino porque para que sirve llegar a la meta sino puedes parar a oler las flores.